jueves, 22 de junio de 2017

ALIENTO Y ESCARCHA

El frío escarcha allá fuera
todo lo que toca
se cristaliza y endurece
la vida se hace lenta
y el tiempo se diluye tras el horizonte.

Yo, empaño los cristales
con el aliento que me queda
mientras ansío el tuyo sople
este insipiente fuego
que motoriza mi corazón.

Miro a través del ventanal.
observo y me observo,
el gélido paisaje y mi reflejo
confluyen involuntarios
en insondables pensamientos.

Mis manos instintivamente
se frotan alejando el frío
e imaginando ambas
que la otra  es tu piel
reviviendo roces cálidos
hechos de pudor y entrega.

Un temblor se apodera de ellas.
invoca y evoca tus labios sensuales
tu mirada elocuente
tus manos inquietas
recuerdan como
eres sal en la nieve
viento para el fuego
o tierra si soy agua fresca

Comprendo entonces
cuando apareces y me bebes
me consumes y regeneras
me potencias y defines.

y allá afuera
el frío escarcha
mi aliento empaña
y mis manos…
… mis manos dibujan
en ese lienzo momentáneo
un tierno corazón.

miércoles, 29 de marzo de 2017

DOS LOCOS Y EL AMOR

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NOTAS DE AMOR


El otro día vi y leí algo que me produjo una serie de sentimientos encontrados. Fue en Fecebook, esa especie de gelatina aglutinante que nos alcanza a todos en este siglo XXI.
La imagen en cuestión era una pequeña nota escrita a mano por “Él” un desconocido para mí, pareja de la dueña de la foto.
Resultó ser una nota muy cariñosa escrita años atrás seguramente… decía varias cosas, pero entre ellas, difícil de soslayar, había un te amo rotundo, firme y sincero…
No sé cuantos años haría de aquella declaración de amor, dejada en la mesa de la cocina tal vez, o en un arranque más romántico en la mesita de luz de ella. Lo imaginé yéndose a trabajar, comenzando su día y teniendo ese gesto para con ella, su amada.
Es imposible, cuando algo nos atrae o atrae nuestra intención, mirarlo poniéndonos en el centro de la escena. Me vi escribiendo y recibiendo notas similares. Me vi sonriendo enamorado y enamorando un poquito más. Pero también me vi hoy despojado de las notas, de los sentimientos y de las que recibieron o emitieron. Ni siquiera tenían un rostro o varios. Solo sentí la impostergable sensación del tiempo arrollador despellejándote como si deshojara la flor de mi piel.
Cuantos te amo dichos al viento, cuanta sinceridad perentoria,  cuantas mujeres que pudieron ser y no fueron, que fueron y no merecieron ser…
¡Te amaré por siempre! Decía la nota… “por siempre”, “te amaré”
Todas las notas que escribí se han desdibujado, la tinta no superó siquiera la vida útil del inútil intento de haberlas escrito.

Te amaré por siempre decía la frase retorcida y atrapada en un abollado papel desechado junto al intento de ser feliz…

sábado, 25 de febrero de 2017

AVÍSAME CUÁNDO


Avísame cuando necesites estar sola
así suspendo este mirarte desde lejos
que silenciosamente te acompaña.

Cuéntame cuando te sientas sola
acercaré presuroso esa mirada
a veinte centímetros, digamos.

Dime si tienes fríos los pies,
el corazón, o el alma
puedo envolverlos con mis manos.

Puedo envolverte con mi cuerpo
mis sentires o mi pensamiento
Si el miedo arrecia en noches de frío.

O tan solo iluminar penumbras
en tus sueños con esa llama intensa
que se me escabulle al mirarte.

Puedo estar sin serlo
o serlo sin estar.
Y si me avisas ser y estar.

Dime cuando, avísame
o mejor aún, no lo digas

mírame y lo tendré por sabido.

miércoles, 22 de febrero de 2017

DECLARACIÓN DE INCERTIDUMBRE

¡Ojalá pudiera!
decir más que “no sé”.
No sé cómo 
ni por qué 
ni cuándo.
No sé si fue entonces
cuando te miraba mirar el mar
o por el embeleso profano
de contemplar en tonos bermejos
tus pechos surcados de blanco.
No sé Cómo
no sé cuándo.
Tal vez haya sido 
surfeando  entre sueños
el endiablado mar 
de tu espalda.
Quizá sea… no lo sé
la perspicuidad
de tus ojos preclaros
cuando iluminan 
mis entornos circunspectos.
O ¡por qué no!
avizorarte hembra y madre
o por pensarte con el puño en alto
y los dedos en V.
Quizás… …quizás
tal vez… … no sé
Por alguna de estas
u otras tantas razones
o por todas ellas
y más…
Solo sé 
que el único camino
es declararme
en estado  de incertidumbre
y aceptar que no sé 
y no sabré nunca
por qué me estás enamorando.

viernes, 10 de febrero de 2017

MI PROXIMO LIBRO







Un pequeño adelanto


MECANISMOS

Abstractos mecanismos
de dudosa eficacia
han sembrado el cormo
que promete germinar
la más abyecta soledad.

Perenne vicio hermafrodita
de ser y  no ser a la vez…
con esa maldita autosuficiencia
que culmina en programada insatisfacción.

Seguramente
si Dios existiera
Sería ateo
Y lo peor de todo es
que

No tendría a quien culpar.

MIRARTE

Me gustaría
Que me miraras
Obviamente
Pero más me gustaría
Observarte
Al observarme
Me gustaría
Que me miraras
Y vieras
El punto exacto
Donde nace mi mirada
Me gustaría
Que me miraras
Y vieras
Lo que veo
Y siento al mirarte
Hoy no puedo recordar
Busco tus ojos suaves
su mirar eterno
Y solo hallo
Esta fría oscuridad.

VISITÁ Y PONÉ MG



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La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie

SILENCIO Y OSTRACISMO

Silencio y ostracismo
leerás mil veces 
entre mis versos
recurrencia  nefasta
¿quién sabe?
decisiones 
propias e inconsultas
con la propia conciencia
¡quizás!
Cierto es 
que me reclamas
por mis silencios 
pero a veces 
no te agradan mis palabras
entonces
tengo que recordar a cada instante
para entenderte
que lo que vemos en los demás
es nuestro propio reflejo
y ¿entonces?...             ...¡entonces!
somos espejos de espejos.

miércoles, 11 de enero de 2017

MILAIKA (cuento corto)


Había una vez un niño, que quería escribir un cuento… no quería que comience con “Había una vez”, entonces intentó con “Y comieron perdices”, pero le dio mucha pena por las pobres perdices…
Desconsolado miraba la hoja en blanco y su deseo fue tan profundo que por su ventana entró un ser alado. El niño le pregunto:
-¿Quién eres?
- Malaika, repondió el ser alado.
Malaika a su vez le preguntó su nombre  y este abriendo los ojos con asombro le dijo:
-Niño, por su puesto,  ¿no lo sabes?
Malaika sonrió y le contó que había un lugar secreto donde esconder las perdices, para que nadie se las coma. 
-¿Quieres ir? le dijo extendiendo su mano, Niño la tomó y sin decir más se encaminaron a ese lugar.
El lugar se llamaba “Aquí” y estaba tan cerca que nadie lo podía encontrar. Cuando la gente lo empezaba a buscar se pasaba siempre de largo, volvía sus pasos ¡y otra vez!
Malaika le explicó que para ingresar solo podían hacerlo juntos, tomados de la mano y pensar ambos la palabra secreta. En un movimiento suave, se acercó a su oído e hizo silencio ya que la palabra era tan secreta que nadie la había dicho nunca.
Ya dentro Niño empezó a recordar el lugar, en el que nunca había estado.
No tenía límites, ni medianeras, a su paso las cosas que eran transparentes se iban desvaneciendo y había solo una casita muy coqueta, sin puertas y con ventanas que ocupaban toda la pared. En el ingreso había un perchero donde dejar los miedos colgados.
“Aquí”, se transformaba cuando ellos entraban en un pueblito de solo dos habitantes, que rápidamente se pusieron de acuerdo y por amplia mayoría determinaron que no habría leyes que no se puedan cumplir.
      Niño recorrió Aquí y con los ojos muy abiertos iba asombrándose con lo que veía. Los negocios no eran negocios, se llamaban tomadurías, donde solo tenías que tomar lo necesario, no había por supuesto despachante, ni existía el dinero. Había en el cielo una luna siempre llena, aunque fuera de día y la única tomaduría en riesgo era la que vendía abrigos, porque al sentir frío solo bastaba con abrazarse. 
      Niño junto a Milaika aprendió todo esto y mucho más, notó que los relojes repetían siempre el mismo “tic tac”. Aprendió a hablar con las manos y que cuando estas conversan, sus dedos se entrelazan. Milaika, le enseñó a ver con los ojos cerrados y acariciar con la piel mientras las manos dialogan. Dicen que no había una vez, que no hubo una vez, que hay una vez y que Niño y Milaika vivieron allí solo esa única vez y para siempre.
      Y ¿Las perdices?
      Cierto, las perdices, quién sabe, ya son libres y están a salvo, porque nadie se las comió.

martes, 10 de enero de 2017

VECES (Prosa poética)


A veces me siento como una especie de Atlas sosteniendo al mundo, mi mundo tal vez. Entonces, las cervicales acuden al dolor como método no invasivo y Mis brazos marcados se pliegan y me recuerdan silentes que la piel es un manto de piedad y olvido.
A veces la noche olvida la idea de pensarse para dormir, mientras intento esquivar el latente correlato entre sueños y falta de sueño. Desprevenido recuerdo que el tiempo es apenas una magnitud que mide sucesos ordenados. 
En mi vida desordenada, se hacen  inevitables el recuento y el posterior balance que termina por descorrer velos impensados. La autocrítica nace espontánea y a punto de auto condenarme a muerte, el perdonarme a mí mismo surge salvador. 
A veces noto que en ese desorden, sin embargo, tengo tantos años prolijamente ordenados en décadas de vivir pensando, de pensar viviendo, de pensar para vivir y de vivir para pensar y que aun así no he podido arribar a conclusión alguna que no me deje más que más tela para cortar y un puñado de sentimientos. Desgarro mis vestiduras y aplico paños fríos mientras en el telar de mis disquisiciones tejo la tela que sería envidia de cualquier araña.
Tu gata te araña en el preciso momento en que levantar mi vuelo se hace inevitable. No sé si aterrizo o caigo. No sé si esas uñas filosas han sido una herramienta que exige amor o simplemente un método transitivo de volverme a la realidad.
Vuelvo y me vuelvo a ir, dejando sin dejar. Me siento como si estuviera parado en el precipicio de tu sofá, como tu gata que logró atrapar mi atención. Solo que ella está tan tranquila y confiada. Siempre me pregunté si a ellos, los animales, les dolerán las cervicales. Ella está haciendo equilibrio naturalmente, yo, debo abrir los brazos para no caer e imagino frente a mí un fino cable de acero. Pie, tras pie me alejo tironeado por el dolor egoísta de dejar y el anhelo de encontrar. Mientras mascullo la inevitable frase que me vincula con sentarme a esperar. 
A veces el desvelo me lleva a abandonar la cama y asociarme a ese sofá diurno que hoy será noctambulo. La luna redondea con su brillo el entorno recto de la habitación. No la veo, no es necesario, ella siempre está.
Vuelvo a caer, esta puta realidad desvaneció mi alambre, mi hambre por escribir, al punto de perder el deseo minucioso de elegir las palabras correctas.
Despierto de mi sueño despierto y solo tengo clara una cosa, me encaminaré hacia el sur. El final está cerca.

martes, 3 de enero de 2017

DIFUSO


Desde este mirar 
entrecerrado
Se ven tus ojos
profundos
tu cuerpo sediento
y la oscuridad
oculta y difusa
de este páramo de amor.

SI TE VIERAS A LOS OJOS

Si te vieras como yo
si pudieras entonces
plantarte frente a tus ojos
vislumbrar su brillo
y descubrir ese destello
si vieras esa lucecita tenue
que brilla y surca lenta
esta distancia escasa
si pudieras verte a los ojos 
como lo hago yo 
mientras aspiro y tu exhalas

DEDO CHUECO

el inmenso instante 
en que mi dedo roza 
tu dedo chueco 
la noche se hace 
sueño y falta de sueño 
toda explicación 
pende de un verso 
se hace luz de candil 
y esa noche 
va destiñendo en amaneceres 
que tropiezan 
con algún te amo 
hecho de lápiz y papel

¿QUÉ SERÁ Y POR QUÉ?

Despertar de madrugada
soñándote en versos
casi sin dormir 
y al hacerlo
volverte sueño permanente
sueño de respiración lenta
que susurra tu nombre
en intentos sutiles
y deseos poderosos.
¿Qué será y por qué?

OJO MOROS

Esos ojos moros
Que calan hondo
Que zanjan indoloros
Y miran hasta el fondo.

Esa mirada profunda
Que esconde y reluce
Que vacía e inunda,
Esa mirada seduce.

Esos ojos de un negro
Siempre tan claro
Los miro, me íntegro
Me detengo, me disparó.

Esos ojos, esa mirada
Si me observan la descubren
Tan nimia e iluminada
Se posan, te desnudan y cubren.

Esos ojos, su mirada
Que dicen tanto
Sin decir nada
Ojos moros... Llenos de encanto.