decir más que “no sé”.
No sé cómo
ni por qué
ni cuándo.
No sé si fue entonces
cuando te miraba mirar el mar
o por el embeleso profano
de contemplar en tonos bermejos
tus pechos surcados de blanco.
No sé Cómo
no sé cuándo.
Tal vez haya sido
surfeando entre sueños
el endiablado mar
de tu espalda.
Quizá sea… no lo sé
la perspicuidad
de tus ojos preclaros
cuando iluminan
mis entornos circunspectos.
O ¡por qué no!
avizorarte hembra y madre
o por pensarte con el puño en alto
y los dedos en V.
Quizás… …quizás
tal vez… … no sé
Por alguna de estas
u otras tantas razones
o por todas ellas
y más…
Solo sé
que el único camino
es declararme
en estado de incertidumbre
y aceptar que no sé
y no sabré nunca
por qué me estás enamorando.
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