Tu gesto de niña,
la sonrisa inteligente.
Tu inteligencia formal.
Esa forma de hablar
y sus elipsis esquivos.
Esas curvas caderas,
la recta mirada.
Tu propulsión a sangre
La sangre de tus venas abiertas.
Tu Puelo y tu pelo.
Esas paredes infranqueables
y poder saltarlas.
Tu entrar y salir
de la zona de riesgo
y ese olvido voluntario
de puertas abiertas.
Mi entrar y salir
a oscuras y a tientas
con los sentidos redoblados
y el doble sentido.
Tus plumas húmedas
y tu piel mojada.
Tu remera larga
pero no suficiente,
tu recostar el cuerpo
que reclina murallas.
Tus murallas y los túneles
de húmeda oscuridad
que me permite cerrar los ojos.
Tu corazón y tus tripas
y otras menudencias.
Tu ciencia y mi inconciencia
Tus vericuetos y sus atajos
Tu mirada cómplice
Y sus silencios obligados.
¡Tú preguntas!
Yo respondo:
Tú.
